viernes, 31 de octubre de 2014

26 octubre- Cambio de horario.

Noche de sabado. Aquellos sabados de desfase, de fiesta..¿donde quedaron? Se fueron a la vez que cumplíamos años.
No me engaño, el salir a "destroyer" cada vez que me pinto el ojo paso a ser algo secundario. Hoy con ojo pintado y con mis mejores galas cutres (las que te gustan a ti) salgo eufórica a la calle. Eufórica por la ilusión de casualemente poder verte. ¡Si!, te entiendo. Sé que es una gilipollez. ¿Para que quiero verte? ¿Para que quiero ver con mis propios ojos que eres feliz y disfrutas con tus nuevos amigos o con tu nueva pareja? Tal vez para confirmarme visualmente que llevamos vidas diferentes.
Creo que todavia tengo la esperanza  de que ayer no fuera el ultimo dia que te viera. Solo estuvimos 4 horas y yo hubiera estado toda mi vida tirada en ese cesped contigo. Suena patetico, lo sé y lo es. Casi tanto como yo. Casi tan patetico como: llegar a casa con las  unicas ganas de tumbarme en la cama para llorar, mientras que escucho la letra de Carlos Sadness "siempre esperandote como a una despedida que no termino".
El reloj retrocede como yo. Vuelvo a esperar que me llames para decirme que me quieres y que nos vayamos juntas a un lugar que ni existe. Irnos tan lejos que ni nuestros miedos ni problemas puedan alcanzarnos. ¿Existirá aquel lugar? Vuelvo a soñar con algo que nunca pasara.
Quiero retorcer en el tiempo pero lo único que retrocede, en este 26 de Octubre, es el puto reloj del movil.

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